lunes, 13 de abril de 2015

Esta noche.

Si me preguntaras ahora mismo por qué estoy haciendo esto, por qué estoy escribiendo este trocito de texto sin importancia, posiblemente te respondería si es realmente necesario que te contestase a esa pregunta. De todas formas, me conformaría con decirte cualquier cosa con la que te acabases riendo o soltando una de tus carcajadas.
Supongo que estas cosas surgen así, de repente. Supongo que no podía esperar para contártelo.

Quiero enseñarte tantas cosas, quiero decirte, demostrarte y contarte tanto. Quiero perderme contigo, llevarte a sitios en los que no hemos estado nunca.
Aprender lo que puedas enseñarme. Olvidarme del tiempo. Centrarme en ti. Escuchar todo lo que quieras compartir conmigo. Disfrutar del silencio contigo.

No podría enumerar de ninguna forma todo lo que quiero hacer contigo además de lo anterior y lo que todavía no he dicho, al igual que tampoco podría describirte de ninguna forma que conozca todo lo que siento esta noche. Esta y todas las noches desde ese día catorce.
Pero supongo que lo que aun no se ha dicho tendrá su momento. Que vendrá cuando ninguno de los dos lo espere, de igual manera que ya vino antes.

Si me preguntaras ahora mismo por qué estoy haciendo esto, por qué estoy escribiendo este trocito de texto sin importancia, posiblemente te diría que no sabes lo que significas para mi.
No te haces una idea.












domingo, 9 de noviembre de 2014

Night Travel~

El aire de la noche comenzaba a ser frío en esa época del año, la brisa arrastraba consigo las hojas ya secas que habían huído sin permiso de los arboles, allá abajo, muy abajo, y las mecía en el cielo nocturno al ritmo de la fragancia del inminente invierno.

El fuego mantenía la temperatura en las alturas y cada vez que las llamas se alzaban podía sentirse un maravilloso alivio en la piel en contraste con el vaho, perdído nada mas abandonar la boca.
Hacía horas que las luces de la tarde habían terminado de despuntar más allá de la línea del horizonte, ahora oculta por el bosque que se alargaba hasta perderse la vista. No había rastro alguno de nubes. Las estrellas salpicaban un cielo oscuro y alto, una cantidad ingente de resplandores titilantes como pequeñas gotas de pintura blanca esparcidas sobre un lienzo negro infinitamente grande.

Y el globo avanzaba lentamente, meciéndose muy poco a poco, silencioso, por una carretera sin fronteras, manejado por dos personas que, desde la cesta, observaban todo aquello.
El fuego volvió a alzarse y las llamas iluminaron unos instantes las dos siluetas, apoyadas sobre la barquilla colgante de las enormes cuerdas, como un barco que navega sin rumbo en el aire. Mantenían una conversación en la oscuridad y la luna descansaba expectante en el firmamento, similar a un guardián vigilante, mientras otro globo flotaba mucho más lejos.
Era increíble estar allí arriba, pero lo verdaderamente importante era la compañía, sin ninguna duda.

De repente, una luz atravesó la parte más alta del cielo, colándose entre las demás estrellas por encima de sus cabezas, pero ninguno la vio con claridad a causa de estar perdidos en la conversación.
- Eso que acabamos de ver era un ovni seguro. - Dijo una de las figuras.
- ¿Qué dices? - respondió la otra silueta – Era una estrella fugaz, nunca he visto una antes.


De esta manera, las voces continuaron hablando en la noche durante todo el viaje, bajo el cielo estrellado, junto al fuego, flotando en el aire, al ritmo de la fragancia del inminente invierno. 




lunes, 6 de octubre de 2014

The surprise of the week~

Sinceramente, esta noche no pensaba escribir nada parecido a esto. De hecho, tenía pensada otra cosa muy muy distinta. Pero ahora que ha llegado el momento de ponerse a ello, he visto necesario dejar ese tema de lado, por ahora.

A veces, si nos paramos a pensarlo, la mayoría de las veces, llegamos a un punto en el que se nos presenta la oportunidad de hacer algo distinto. Algo completamente distante de a lo que estamos acostumbrados. En ocasiones, incluso algo que nos parece imposible, que de primeras nos da miedo o simplemente que nos parece muy difícil como para que nosotros mismos seamos capaces de hacerlo.

Los días van y vienen, siempre iguales. Abres los ojos, compruebas que tus signos vitales siguen funcionando correctamente, que puedes respirar y sigues vivo y te levantas de la cama. Asomas la vista por la ventana y lo único que ves es un cielo completamente igual al del día anterior, con las mismas nubes lanzando las mismas amenazas a base de posibles gotas de lluvia. Nada nuevo, quizá.
Hay días que las gotas de lluvia pesan más que otras veces. Días en los que, no sabes por qué razón, conduces de una manera completamente diferente a los demás, más aletargado, más alejado de la realidad. O quizá todo lo contrario. Quizá estás demasiado despierto y eso es lo que te extraña.

Te das cuenta de que absolutamente todo lo que has vivido anteriormente es el resultado de que, en ese preciso momento, estés conduciendo hacia un determinado lugar, mirando, leyendo, escribiendo alguna cosa. Pensando en algo o en alguien. Todo ha sido fruto del tortuoso camino que has ido siguiendo a través de las decisiones tomadas a lo largo de tu vida. Algunas más fáciles, otras más difíciles.
Respiras hondo cuando todo esto se reproduce y tamborilea en tu cabeza, probablemente para lo que queda de día.
Sabes entonces que tanto tu cuerpo como tu mente te piden parar. Te ordenan parar.

Te detienes en un arcén, en medio de ninguna parte, simplemente perdido dentro de ti mismo. Bajas del coche y te tumbas sobre el salpicadero. Vuelven los pensamientos a tu cabeza, los mismos que te han impedido avanzar y, en ese momento, te das cuenta con la misma facilidad de que, solo quizá, no sea tan difícil llegar a ese objetivo imposible.
En ese momento sabes que no eres quien eras. Que no eres quien serás. Que eres quien eres. En ese momento. Ahí. Tirado encima del coche mirando las nubes.

A veces necesitamos parar. Puede que porque estemos cansados o porque simplemente lo necesitemos.
A veces necesitamos que alguien nos diga un "eh, sé que tú puedes hacer esto, así que adelante".


No soy una persona que pueda definirse a si misma por su valentía, ni por su ingenio, ni por su arrojo.
Simplemente mantengo en mi cabeza que no se ha acabado hasta que no estás bajo tierra.
Soy alguien acostumbrado a pararse en el arcén de una carretera. A esperar al momento adecuado para llevar a cabo eso tan imposible, tan difícil.
Alguien que sabe que quiere hacerlo porque sabe la importancia que tiene para mi.

Y de repente, no importa si llueve, si es de noche o de día, si las nubes cubren el cielo o si el viento te obliga empujar tu cuerpo hacia delante.
Todo lo que has vivido, tus decisiones, tu experiencias, te han situado ahí.
Y sabes que tú y solo tú eres quien es capaz de hacer posible lo imposible.
¿Por qué iba a ser difícil? ¿Por qué no ibas a poder?




martes, 3 de junio de 2014

Blue firmament

A través de la amplia y enorme cristalera panorámica se extendía el vasto y profundo espacio. Atrapadas en un ciclo sin fin, millones de estrellas iluminaban la inmensa negrura de aquel abismo siempre en expansión, más allá del tiempo. Los astros, algunos tan cercanos y otros tan separados, vagaban sin rumbo como buscando una pieza que les faltase en su interior. La esencia misma de todo lo existente se perdía en el firmamento.

Aquel paisaje le relajaba, a pesar del sentimiento de inferioridad que normalmente hacía presa de cualquiera al contemplarlo. Era únicamente semejante a una mota de polvo en aquel espacio, pero no parecía importarle.
A veces podía pasar horas perdido en sus propios pensamientos frente a aquella "maravilla personal", como le gustaba llamarlo. Y esta era una dichas ocasiones.
La respiración calmada, las manos apoyadas en la barandilla que se extendía entre él y el cristal, los ojos ligeramente entrecerrados. Tantas cosas habían acontecido. Tanto se había perdido y tan poco se había ganado.

De repente, algo cambió en la estancia mientras las estrellas más cercanas se perdían y otras aun más lejanas reaparecían a lo lejos, en un bucle sin final, al mismo tiempo que la nave avanzaba lenta pero inexorablemente. No le hacía falta girarse para comprobar que, efectivamente, no se encontraba solo.
Solo aquella presencia contaba con la capacidad de convertirlo todo en un caos absoluto, de hacer que todo pareciera aun más pequeño de lo que realmente era, de hacerle sentir extraviado y desorientado. Pero, a su vez, en contra de toda lógica, también era capaz de otorgarle la paz que necesitaba, de hacer que todo pareciera único en sus manos, de hacerle sentir en el lugar en el que debía estar.
No le hacía falta girarse para comprobar de quien se trataba, pero sí lo necesitó como el respirar. No para tener la certeza de encontrarse exactamente a la persona que esperaba, puesto que ya sabía que se trataba de ella, sino para perderse en sus ojos. Unos ojos perfectamente normales para todos los demás. Para él, los únicos capaces de hacer frente al mismísimo universo.

Embrujado por aquella mirada, y respondiendo de igual manera a una tímida sonrisa, alargó el brazo hasta que sus manos se encontraron. Todo se teñía de un tono azulado a causa de las estrellas fulgurantes que danzaban en el exterior.
Ambos acercaron sus rostros hasta que sus frentes estuvieron en contacto. Y entonces, con los ojos cerrados, ya nada más importaba. Todo podía acabar en aquel momento. Podían esfumarse generaciones y generaciones hasta desaparecer, hasta que todo quedase olvidado, perdido en una memoria incapaz de recordarlo. Pero ellos, sin embargo, jamás podrían olvidar aquel momento.

Permanecieron así unos minutos hasta volver a abrir los ojos, los de uno frente a los de otro.
Se separaron aun cogidos de las manos para contemplar todo cuanto se extendía ante ellos, pues nada tenía más sentido que la existencia del uno para el otro. Nada, incluso más allá del espacio y del tiempo.





lunes, 17 de marzo de 2014

A light in the space.

¿Alguna vez has tenido la sensación de estar flotando en medio del espacio? Me refiero a eso que se siente cuando estás tan a gusto que podrías pasar así muchísimo tiempo. Tranquilo. Sosegado. Feliz.
Podría afirmar que esos momentos mágicos y efímeros, a veces tan alejados unos de otros, son mis preferidos. Quizá sea algo de lo que más pueda llegar a valorar en este mundo. Y también algo de lo que más podría echar de menos.

Sinceramente, hace muchísimo tiempo desde la última vez que tuve esa sensación. Siento como si estuviera en un exilio indeterminado, incapaz de encontrar la más minima esquirla de luz, perdido en un espacio demasiado grande y demasiado oscuro.
¿Pero qué ocurriría si dijera que tengo la corazonada de haber encontrado un pequeño atisbo de lo que buscaba, de lo que necesitaba?

¿Qué ocurriría si quisiera acercarme a esa luz?  


lunes, 16 de diciembre de 2013

Special place.

La noche había hecho ya presa del cielo cuando volvió a poner pie en tierra firme. Nada mas salir del coche, el aire frío de invierno se encargó de envolverlo con un manto glaciar. Era Diciembre. Cerró la puerta del vehículo y se dirigió a su destino.

Tras atravesar el pequeño aparcamiento, una serie de bancos le esperaban y, allí, iluminado únicamente por la tenue y fantasmal luz de una farola, se sentó en uno de ellos.
Frente a él, imponente y oscuro, se extendía el mar. Bastaba con bajar un corto tramo de escaleras para llegar a una playa que se alargaba hasta perderse en la negrura. Permaneció allí mirando hacia el horizonte, cuya línea no alcanzaba fin.

El sonido de las olas, rugiendo solo a unos metros por delante suya hacían inaudible cualquier otro fenómeno cercano y el viento traía consigo el olor a madera quemada procedente de la chimenea de alguna casa cercana a la par que acariciaba su piel. No había estrellas aquella noche. Las nubes cubrían el cielo nocturno con una capa casi invisible.

Lejos, muy lejos, se distinguían las luces de una ciudad sobre el mar que destellaban y se alzaban tan desafiantes como pacíficas sobre las aguas.
Y lejos, más lejos aun, podía vislumbrarse la luz de un faro. Un centinela que cumplía su cometido en soledad.
Atrapado por aquel paisaje, lentamente fue cerrando los ojos y comenzó a pensar. En su cabeza, el pasado y el futuro luchaban contra él constantemente. Pero a pesar de todo, estaba contento con su presente. De repente pensó en ella. Una vez más y sin previo aviso se había abierto un hueco entre sus pensamientos. Ella, que significaba tanto para él. La persona gracias a la cual sentía que, poco a poco, todo iba mejorando. La responsable de la sonrisa que se había dibujado en su rostro para cuando quiso darse cuenta.

No sabía del todo por qué había ido allí. Simplemente lo necesitaba.
Minutos después, el rugido de las olas y la débil luz de una luna que asomaba entre la bruma le escoltaron de vuelta al coche. Volvía a casa.


miércoles, 23 de octubre de 2013

End of the world.

Y cuando la tarde ya declinaba en el horizonte con las ultimas luces del día, las nubes oscuras que encapotaban el cielo y la fría brisa que sacudía la superficie del océano como compañeras, fue cuando llegamos al final.
- Así... que de esta manera es como termina todo, ¿verdad? - Dijo ella, buscando agarrarse a su mano por miedo de hundirse de repente en las profundidades de aquellas aguas.
- Exacto, este es el fin de nuestro mundo... pero tranquila, nos volveremos a encontrar. - Le aseguró él, y apretándose las manos con fuerza, dieron sus últimos pasos hacia el ocaso.


domingo, 13 de octubre de 2013

Esencia.

Poco a poco, con el paso del tiempo que avanza inexorable sin descanso alguno, acabamos por ver mucho más allá de lo que siempre hemos tenido ante nuestros ojos. Comprendemos que en innumerables ocasiones no hemos tenido más remedio que equivocarnos, que caernos y volver a levantarnos. Que a medida que avanzamos estamos más dispuestos a no vivir por nosotros, si no por las personas que realmente merecen que se viva por ellas. Esas con la maravillosa habilidad de de cubrir con fragmentos de luz cualquier oscuridad y convertirlo en algo nuevo, algo que sin saberlo siempre habíamos estado buscando y esperando. Algo único. Especial.

Muchos son los sentimientos que, personalmente, se agolpan en mi cabeza mientras la lluvia cae más allá de la ventana, dándole a la noche el pequeño toque de melancolía que acompaña a estas palabras. Palabras que posiblemente no sean leídas hasta mucho después de ser escritas, pero que hasta ellas mismas saben por quien deben ser pronunciadas. Por quien las escribo.
Quiero desvanecerme, desaparecer sin tan siquiera dejar una estela de mis pasos. No por ningún descontento o por alguna razón que me obligue a ello. Simplemente porque necesito escapar de un perseguidor que no existe. Porque necesito ver y experimentar como eres capaz de hacerme sentir como soy realmente.

Poco a poco, me voy disolviendo como arrastrado por el viento igual que el que arrastra la lluvia que cae más allá de la ventana. Voy dirigiéndome a donde sé que tengo que estar.

¿Quieres venir conmigo?   


martes, 1 de octubre de 2013

Reason.

A todos aquellos que han decidido ser un número más en lugar de sí mismos.
Quienes prefieren ser un papel de calco en lugar de una hoja en blanco que vaya siendo rellenada y completada poco a poco.
A todos aquellos que estropean y malgastan lo más preciado que pueden tener, su tiempo.
Quienes dejan pasar sus vidas en lugar de vivirlas.

Gracias.
Por darme una razón para luchar.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Sleepover

Imagina por un momento, desde ahora hasta que termines de leer, que eres un superhéroe o una superheroína. Da igual el nombre, da igual dónde, da igual cómo, da igual el traje que lleves y dan igual los poderes que tengas o no, eso lo dejo a tu elección.

Si hay algo que caracteriza a los superhéroes son sus motivos para ser como son. El tener la capacidad de sacrificarse por aquello que han decidido creer, por algo que desean proteger. Pero sobretodo, estos motivos, todo lo que conforman y hace que lleven a cabo sus decisiones y esfuerzos son, han sido y siempre serán las personas que creen en ellos. Esas que jamás dudarían de que son verdaderos superhéroes.

Imagina ahora que tú eres uno de ellos y que, como muchos otros, tienes tus motivos para serlo. Obviamente, todos los héroes sufren caídas (Spiderman se quedó por un tiempo sin poder lanzar telarañas, a Batman le partieron la espalda, Kick-Ass se llevó un navajazo en el pecho). Y aun así todavía hay personas dispuestas a levantarse por ellos.

Yo también soy un superhéroe. Afirmo serlo, no imagino que lo sea. Y aun siéndolo, también soy una persona normal y corriente. Alguien de a pie que tiene sus propios ídolos y héroes. Y entre las pocas cosas seguras que pueda tener claras en la cabeza, sé de primera mano que creo en ti y que eres uno de esos héroes por los que vale la pena luchar. ¿Qué más dan los motivos? Simplemente lo sé.
Y posiblemente, ni mi vida ni la de mucha otra gente serían las mismas si no hubiésemos llegado a saber nada de ese tipo de personas que tienen la capacidad de alegrarnos aunque sea solo un poco.
Ahora, ¿sigues imaginando que eres un superhéroe? ¿O has dejado de imaginártelo y crees realmente que lo eres?

Siempre hay alguien que cree y que lucha por nosotros. Como héroes está en nuestra mano no fallarles.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Hero?

¿Por qué no puedo? ¿Por qué soy incapaz de mantener conmigo todo aquello cuanto quiero, todo lo que es importante y todo lo que no deseo perder? ¿Por qué me es imposible que, aunque signifique un mínimo, sea incapaz de protegerlo?

Poco a poco todo va desapareciendo. Todo lo que en un principio parece de un color, se torna rápidamente a otro y ni siquiera nos da tiempo a verlo. Todo se va difuminando hasta no quedar nada.
¿Qué hay de bueno en todo esto? ¿Dónde está el heroísmo?



miércoles, 4 de septiembre de 2013

Leaving bridges behind.

Sinceramente, en ningún momento pensé que llegaría la ocasión en la que escribiese o dejase algún tipo de constancia de esto, nunca. Ni siquiera llegué a imaginarlo, puesto que me parecía tan improbable como lejano. Imposible para mi.

Hay fases en nuestras vidas en las que no podemos evitar un mínimo momento de reflexión, el desarrollar un torrente de sentimientos hacia algo o alguien, echar un vistazo al pasado para intentar vislumbrar nuestras propias huellas, buscando reconocernos en ellas. Pero las personas cambian. Todos cambiamos. Yo también.

Y poco a poco, esas huellas en las que buscábamos a la persona que fuimos, esa que tenía unos pensamientos, sentimientos y visiones distintas, van quedándose cada vez más borrosas por la nieve que les cae encima. Pero es algo natural, es el cambio que debe suceder, es lo que nos convierte en quienes somos y lo que nos define cada vez más.
El pasado queda atrás. Y venga lo que venga, ocurra lo que ocurra, jamás cambiaría nada de lo que ha sucedido a lo largo de mi vida. No por ello quiere decir que no me gustaría, pero personalmente, eso significaría perder una parte de quien soy. Significaría dejar voluntariamente que mis huellas se borrasen aun más. Conservo conmigo todo lo pasado, todos los pensamientos y las reflexiones, los sentimientos que no quiero olvidar aun cuando ya no los siento. Lo guardo todo dentro de mi para, alguna que otra vez, mostrarlo, recordarlo.

Por quien soy y por todo lo que está por venir.



viernes, 21 de junio de 2013

Time passes by

Esperaste largo tiempo, no traicionaste tus sentimientos, tu manera de ser, no te abandonaste a ti mismo. Pero esa chispa, esa luz que perseguías y que creías que te aportaría todo y cuanto buscabas, deseabas y necesitabas, se apagó.

Es inevitable derrumbarse cuando aquello que ha sido objeto de lo que te mantenía de pie día tras día se aleja hasta tal punto de rozar lo irreconocible. Todo cae. Tú caes. Todo se pierde. Tú te pierdes.

Pero, poco a poco, muy lentamente, vuelves a darte cuenta de que aun queda mucho por hacer. Mucho por construir, destruir, rehacer, derrumbar y volver a crear. Aquello que creías que jamás volverías a tener el placer de experimentar, reaparece.
Y, poco a poco, muy lentamente, renaces.
Porque siempre queda algo, alguien por quien volver a ser quien fuiste. Alguien por quien seguir luchando.
Siempre queda un roce. Una caricia. Una sonrisa. Siempre.


miércoles, 10 de abril de 2013

Beyond the Kingdom.

Entonces recordó aquel lugar...
Solo se acudía allí en momentos de verdadera alegría o tristeza para escuchar a los espíritus del bosque, los dioses del reino. Caminó sin rumbo fijo bajo las ramas y entre los troncos de los pinos y abetos que se alzaban en el bosque, cubriéndolo y ensombreciendolo todo desde las alturas, esperando cualquier señal, una llamada que le indicara que todo era un sueño, mientras las agujas resecas crujían bajo sus pies.
El sol se escondía cada vez más tras las copas más altas.
Ya no le quedaba nada.
La reina se había ido.




viernes, 22 de marzo de 2013

Dream of you.

No puedo decirte ni prometerte que se trate de una verdad absoluta, puesto que las verdades absolutas no existen. Pero si puedo asegurarte que este sentimiento te pertenece solo a ti. Simplemente por eso ya merece muchísimo más la pena que cualquier otra cosa.


lunes, 11 de marzo de 2013

Like a "Farewell" to my soul...

Suspiros, la mirada perdida y pensamientos alejados de la habitación en la que se encontraba.
Aquella sensación no solía ser común y, de hecho, llevaba mucho tiempo sin sentirla. Simplemente parecía como si, poco a poco, aquella estancia se hubiese ido llenando de agua, haciendo más lentos los movimientos y paralizando cualquier actividad mental. Cómo si el oxígeno se escapase a un ritmo lento por alguna rendija que comunicase con una realidad paralela en vez de al exterior.

Por supuesto que sabía que tenía multitud de cosas que hacer. Algunas personales, otras no tanto. 
Pero aquel sentimiento que ahora le carcomía por dentro se lo impedía. La desgana se empezaba a extender por su cuerpo como un veneno. Y es que hiciera lo que hiciese, para él tenía poco sentido. Parecía que todo aquello que tenía encomendado llevar a cabo, aquello que se esforzaba por aparecer en su cabeza como la imagen de lo correcto, lo que había que seguir hasta cumplir, no fuese lo acertado. 
No veía que aquello fuera lo realmente correcto.
Pasaban los minutos, las horas. El hastío trazaba líneas ondulantes entre el aire que escapaba de sus pulmones y salía por su boca cargado de la necesidad de escapar de todo.

Puertas que se abrían y se cerraban al hacer el amago de cruzarlas.
Bombillas de farolas que se funden al paso calmado de su figura a favor del viento, camino de las luces de la tarde ya lejana que aun se alzan en el horizonte. 




viernes, 1 de marzo de 2013

Lifetime

Como si de repente, nada hubiese tenido sentido antes. Como si todo lo anteriormente vivido no fuese más que una vaga ilusión, un sueño. Algo que no ocurrió.

Podría transcurrir el tiempo de una vida, de innumerables vidas, antes de que aquellos detalles perdiesen este poder y significado.
Cruces de miradas, roces de manos y sonrisas compartidas sin necesidad de más palabras.



jueves, 28 de febrero de 2013

Remembrance

Es difícil explicar mediante meras palabras escritas lo que, en ocasiones, podemos llegar a sentir.
Esas sensaciones, esos sentimientos. Los pensamientos que no llegamos a entender completamente del todo, pero que no podemos ni queremos reprimir.
Esa calidez que crea y que vemos en la sonrisa de la persona en la que pensamos, la misma capaz de fundir su risa con la tuya. La imposibilidad en la mente de la idea de dar un simple paso solo, de separarse, como si  la realidad que antes conocía se hubiese disipado imitando al humo para convertirse en algo mucho más valioso para ambos. Pues no está mal del todo, nunca estará mal del todo mientras pueda seguir perdiéndome en los rincones más ocultos de esa sonrisa.

Es difícil explicar mediante meras palabras los cambios.
Es difícil mirar atrás, recordar momentos pasados, recordar las palabras utilizadas, las promesas aun pendientes, los sueños...
Es difícil distinguir en esas personas lo que ahora somos. Lo que podemos llegar a querer. Lo que podemos llegar a sentir.

Pero no está mal del todo. Nunca estará mal del todo mientras sepamos quienes somos, qué queremos, qué sentimos, qué queremos transmitir y hacer sentir.
Nunca estará mal del todo mientras haya un mero gesto. Una mano que agarra a otra.